"Un lugar al que deben ir solo para intentar repetir la experiencia, la comida está muy bien preparada y nos recuerda a la que nos hacían nuestras abuelas y nuestras madres. Es un sitio acogedor y tranquilo, aunque la iluminación en la parte superior podría ser un poco más intensa; un poco más de luz sería genial. La comida, como ya se mencionó, es espectacular y abundante. ¡Y es que las porciones son tan grandes que aquellos que suelen comer poco deben pedir con precaución! Sin embargo, Jacob, el dueño, o él mismo el camarero, son personas que brindan un excelente servicio al cliente. Hay mucho más por decir sobre este lugar. Muy, pero muy recomendable."