Pastrana
El Tinelo

El Tinelo

Mayor, 1. 19100. Pastrana, GUADALAJARA, Spain

Kebab • Cafés • Asiático • Mexicano


"Sitio innovador en Pastrana. Pero no te esperas la innovación en un pueblo, que esperábamos comer cosas típicas. Pondría la carta con fotos para saber como son los platos. Los huevos rotos pensábamos que era una tapa o se habían equivocado, estaban buenos, pero servidos con jamón en tacos y poca cantidad de jamón, esperábamos las lonchas, vamos lo típico. Costo 14,20. Los nachos con guacamole... el guacamole es casero pero muy muy poca cantidad, también esperábamos un buen plato de nachos con guacamole, que diera gusto comerlo, como en otros sitios, ahora el precio 9,5 un poco excesivo también para la cantidad, 7- 8 €, porque aunque el guacamole es elaborado, es lo que vale, teniendo en cuenta que los doritos se compran. Las chuletas con patatas más de lo mismo por 22,80€ venían literal 6 contadas y no estaban especialmente buenas al igual que las patatas. Los 4 tintos salieron a 3,75. Un total de 61,5. Una cuenta excesiva para unos platos que dejaron que desear. Si hubieran venido más chuletas, o hubieran estado excelentes, lo hubiéramos entendido, al igual que el resto de platos. Sintiendolo mucho no repetiremos y gracias de antemano por agradecer nos que no volvamos, que es lo que suelen hacer en sus reseñas, una lástima que no las tomen para construir a mejor, suponemos que será igual con esta, aún así: Sabemos que podéis mejorar y os animamos a ello, ya que el toque innovador es lo que pretende mostrar, solo tomadlo como constructivo."

Palacio

Palacio

Plaza Hora 1, 19100, Pastrana, Spain

Pizza • Sushi • Cafés • Mariscos


"Llegué a Pastrana pasadas las 15:30 después de 80Km en eBike, como encontré todo cerrado (casi comprensible un lunes de primeros de septiembre) a pesar del aspecto poco propicio del ambiente: tapas nada elaboradas y media docena de clientes de esos tan habituales que cada uno parece tener su sitio en propiedad, pedí un par de tapas (patatas bravas y oreja a la plancha) que hacía años no las probaba pero que eran las menos malas de las 4 que había para elegir, todas ellas sin pan como me advirtió el camarero/dueño que parecía recién incorporado de estar tocando la flauta encima de unos cartones junto a su perro, en buena sintonía con la chiquipandi de clientes locales que no paraban de charlar entre sí sin el estorbo de la mascarilla, por supuesto. Las salsas para acompañar a las bravas, bastante mediocres, me las trajo en botes autoservicio -muy oportuno en tiempos de COVID19- y el tenedor me lo puso pasado un buen rato cuando se lo pedí aunque sin cuchillo que resultaba imprescindible para partir la oreja convertida en una única pieza pastosa. Acabé pidiéndome un helado que casi nunca lo tomo para reponer energías y compensar la pobre gastronomía ofrecida y para de nuevo evitar sufrir la exasperante lentitud del servicio, mientras me lo comía aproveché para entrar hasta la barra y pagar, dejando dentro del casco de la bici un momento mi mascarilla negra con esa bandera que parece provocar urticaria en un amplio sector de nuestra sociedad, mascarilla que cuando salí ya no volví a ver, aunque gracias a la bondad del particular mangui, el casco, guantes y gafas seguían ahí. Un bar con una ubicación privilegiada dentro de una Villa Ducal que testifica con estos detalles cómo su esplendor de hace siglos se ha convertido en su actual decadencia con tan difícil reversibilidad. Este programa no me deja poner un cero."