"Después de conducir 40 minutos a propósito para disfrutar de lo que se suponía que sería una delicia en nuestro restaurante favorito en esta parte de Cataluña, nos encontramos con un anuncio de que deberíamos haber reservado mesa porque estaba muy ocupado, pero si queríamos volver en una hora estaría bien. Nos sentamos en un pequeño y encantador bar y tomamos unas cervezas con nueces antes de volver a BENNIFALLET XINGLINGITO. Luego de la hora... ¡DIOS MÍO, QUÉ MALA Y GROSERA BIENVENIDA POR PARTE DEL DUEÑO que anteriormente siempre había sido muy complaciente! Casi escupió en la cara de mi esposo diciendo "¿Qué quieres? ¡Háblame!" en catalán, cuando antes hablaba en inglés. Dijo que una mesa estaría lista en unos 20 minutos si queríamos esperar afuera en la terraza. Sin ofrecernos sentarnos y tomar una copa en el bar, sin disculparse. Obviamente no éramos bienvenidos o deseados dentro del establecimiento. Nos sentamos en la calle trasera durante 30 minutos antes de que asomara la cabeza murmurando algo y cerrara la puerta de golpe. Entramos y sí, había una mesa para nosotros, pero simplemente señaló hacia ella y se fue. Mi esposo estaba furioso y decidimos que, como habíamos sido buenos clientes anteriormente, no había razón ni derecho para que fuera tan grosero, así que nos fuimos. NO RECIBIMOS DISCULPAS NI EXPLICACIONES Y NUNCA VOLVEREMOS A PONER UN PIE NI A GASTAR NUESTRO DINERO EN UNA PERSONA TAN GROSERA OTRA VEZ."