"la verdad de que la atmósfera era buena. En cuanto a la comida, el pulpo era duro, una encía era. Risotto era un arroz súper salado. y lo más incómodo fue que el camarero nos invitó a ir al bar 15 minutos antes de terminar los platos, apresurados y sin educación. Cuando pagamos por su compañero y nos estábamos poniendo nerviosos, preguntó en voz alta si habíamos pagado. La verdad no es la manera de asistir a una mesa. Soy cocinero, mi amigo es camarero y mi novia es panadero. Creo que sabemos y entendemos lo que es un servicio bien dado. No volveremos y es una vergüenza, como habíamos ido en diciembre del año pasado y había sido un encanto todo, muchas gracias y disculpas pero no eran las mejores maneras de tratar a los clientes"