"Un espacio pequeño en un edificio antiguo de San Bernardo, con una planta baja que cuenta con un pequeño vestíbulo donde están los armarios, una zona con barra y mesas con sillas para disfrutar de algo tranquilo, además de los servicios. En el sótano, al que se accede por una escalera algo estrecha, el espacio es rectangular; a un lado está la barra y al otro un pequeño escenario que ocupa el ancho del lugar. A la izquierda, un DJ controla la música desde una consola cerca de la puerta. El lugar puede resultar algo claustrofóbico y un poco incómodo si hay mucha gente. Los precios son algo elevados para lo que ofrecen, pero el servicio del camarero fue muy atento y correcto."