"Esta crítica la hago después de haber ido más de cuatro veces. Las pizzas están bien, la pasta rellena de pera muy bien, pero quizás lo que me quita las ganas de ir es la atención. Hace unos meses había una chica que era un encanto y te daba esa sensación que pocas veces se logra de: “Gracias por venir”, pero de corazón. Ahora te tratan gritándote y se siente como si fueses parte de un mero trámite, sin tacto, ni cariño."