"Hemos llevado varias veces ropa de boda: vestidos, americanas, corbatas, camisas… Aunque hay precios más asequibles en otras tintorerías cercanas, suelen tardar como máximo una semana en devolver las prendas. El trato es lo único que deja bastante que desear. Las malas maneras al responder pueden deberse a altas cargas de trabajo, como “trae aquí eso” o “lo que nos faltaba ahora es andar limpiando zapatos”. El servicio cumple con su función, pero los modales nunca están de más en un comercio local. En cuanto al precio…"