"El lugar es familiar, con un trato amable y una carta algo atípica pero muy exitosa. Pedimos una lasaña de cordero y una galleta de confitería de pato, y de postre un té de hierbas y tres galletas millonarias que, sinceramente, me transportaron a varios países. Su té y el cordero me llevaron directamente a Marruecos, mientras que las galettes me hicieron sentir en Francia y el pan corto en el Reino Unido. Sin duda, el plato estrella fue la lasaña de cordero, que nos encantó. Ya tengo ganas de repetir. Excelentes precios y una mejor relación calidad-precio. En conclusión, es un candidato firme para convertirse (ya lo ha hecho) en un lugar habitual."